Jueves, 18 Enero 2018

La oración de Cuaresma, en familia

Written by  Fernando de Navascués Published in Familia Jueves, 25 Febrero 2016 12:15
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Hace unos meses el Papa Francisco dedicó una de sus audiencias generales de los miércoles a hablar de la oración en familia. Muy oportuno y muy necesario. Ya lo decía el P. Patrick Peyton: “Familia que reza unida, permanece unida”. Y si algo debe caracterizar a los cristianos en Cuaresma es la oración.

 

El Papa Francisco explicaba en aquella audiencia que los padres tienen que hacer auténticos malabarismos para seguir el ritmo de los quehaceres cotidianos en un mundo tan complejo como en el que vivimos: hay que hacer “una ecuación que ni los grandes matemáticos saben resolver: ¡Convertir 24 horas en el doble! Hay madres y padres que podrían ganar el Nobel por esto”. Pero también añadía un elemento indispensable para esa receta: la Oración. Esta “permite encontrar la paz para las cosas necesarias, y descubrir el gozo de los dones inesperados del Señor, la belleza de la fiesta y la serenidad del trabajo”.

Se trata de una tarea que tiene una especial dimensión: compartirla con los hijos. Por eso les pidió que no descuiden esa misión tan propia que es transmitir la fe a la propia familia. Recomendó algo que se puede poner en práctica desde este mismo momento, cosas sencillas y básicas. La primera, la lectura del Evangelio: “La oración brota de la escucha de Jesús, de la lectura y familiaridad con la Palabra de Dios”. “¿Tenemos un Evangelio en casa?, ¿lo abrimos para leerlo juntos alguna vez?, ¿lo meditamos rezando el Rosario?”, les preguntó el Papa a los padres. Para afirmar después: “El Evangelio leído y meditado en familia es como un buen pan que alimenta el corazón de todos”.

Algo le preocupa especialmente al Papa: faltan padres y madres preocupados por la educación básica en la fe de sus hijos. Esto hace que cada día haya menos niños que sepan hacer la señal de la Cruz. Y la otra cara de la moneda: “Es bonito cuando las madres enseñan a los hijos pequeños a mandarle un beso a Jesús o a la Virgen. En ese momento, el corazón de los niños se transforma en lugar de oración. Es un don del Espíritu Santo”.

Hay momentos especiales a lo largo de la jornada: “Por la mañana y por la tarde, cuando nos sentemos a la mesa, digamos juntos una oración con sencillez”. Y por supuesto hay momentos especiales a lo largo del año, como la Cuaresma. Se trata de un tiempo de preparación interior para vivir de una forma especial la Semana Santa, es decir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Pero no es sólo un camino individual, es también un camino comunitario. Lo recorre el párroco con sus fieles, el maestro cristiano con sus alumnos, el marido con la esposa y los padres con los hijos.

La oración hecha en familia tiene frutos que perduran, los vientos intempestivos de la adolescencia sacuden sus almas, los corazones de los jóvenes podrán olvidarse del pasado, pero siempre queda lo que se sembró desde pequeño, porque tarde o temprano esa semilla cuidada al calor de lo más importante que puede tener uno, el amor de su familia, brotará.

Para quien no sepa por dónde empezar, puede buscar en internet. Aquí, en páginas católicas, puede encontrar multitud de recursos para todas las edades. Para jóvenes, adolescentes, jóvenes, familias… Echar un vistazo a la red de redes ayuda y mucho. Aprovechemos la oración que, como decía el Papa a los padres de familia en Roma, “es como un buen pan que alimenta el corazón de todos”.

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