Jueves, 18 Enero 2018

“Otra forma de hacer familia”

Written by  Lucía Legorreta Published in Familia Martes, 01 Marzo 2016 10:57
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Por “adopción”, se entiende el incluir en el seno de una familia a un menor o incapacitado que no sea consanguíneo, otorgándole los mismos derechos y obligaciones que tendría un hijo biológico. Por su parte, los padres adquieren también derechos y obligaciones con respecto a su hijo, así como la obligación de darle nombre y apellidos.

En nuestro país, existen dos tipos de adopción: plena y simple. En el caso de la adopción plena, los derechos y obligaciones se extienden a toda la familia como sucede con los hijos consanguíneos, a diferencia de la adopción simple, que sólo genera vínculos entre los adoptantes y los adoptados. Hay que señalar que la primera es irrevocable.

¿Qué hacer para fortalecer la cultura de la adopción?

Esto empieza con los padres de familia, quienes deben de prepararse e informarse, a fin de ser asesorados en aspectos médicos, culturales, legales y sociales.

Y es que aun cuando se han tenido avances, todavía hay rezagos en cuanto a algunos sectores de menores que difícilmente son adoptados. Tal es el caso de los niños mayores, ya que quienes quieren adoptar, se inclinan generalmente por un recién nacido, negándole incluso la adopción a niños de entre tres y cinco años. Ni qué decir de los niños mayores de seis años, quienes al cumplir esta edad, son más propensos a vivir institucionalizados por la falta de conocimiento de los padres adoptivos que piensan que no podrán adaptarse a su estilo de vida o que no podrán sanar vivencias pasadas.

Otro grupo sería el de los discapacitados, quienes desde nacidos experimentan el rechazo de sus padres biológicos, así como de la sociedad. En este sentido, vivimos en una sociedad que casi no integra a los discapacitados; en la vida en general, será difícil encontrar personas valientes y conscientes que les otorguen una oportunidad de crecimiento dentro del seno de una familia adoptiva.

Un sector también vulnerable, son los grupos de hermanos, en tanto se prefiera separar que adoptar a más de un pequeño.

¿Qué debemos saber para no temerle a la adopción?

- Desde el punto de vista legal, se debe saber que hoy se cuenta con la seguridad necesaria para manejar abiertamente la adopción con la certeza de que no se les separará del menor (a menos de que se cometa un delito en su contra como cualquier hijo biológico).

- Desde el punto de vista personal, que las posibilidades de un sano desarrollo para el niño son las mismas que en las familias donde hay hijos biológicos.

- Que existen especialistas e instituciones dedicadas a la adopción, que pueden asesorar y guiar en casos de conflictos.

- Que el factor genético es importante pero no determinante.

- Que la verdad es siempre lo mejor, la incapacidad para decir y aceptar la adopción, generalmente proviene de los padres y no de los niños.

- Los niños que reciben desde el primer momento la noticia de la adopción como un acto de amor y generosidad, lo manejarán y entenderán así toda su vida.

Quienes han optado por la adopción aseguran que es la experiencia más maravillosa que les ha sucedido, porque se han dado cuenta que así se les brinda a los pequeños la posibilidad de tener una familia.

Los esfuerzos son muchos pero habría que hacer más por aquellos grupos de niños de los que se hizo mención (niños mayores de seis años, discapacitados y grupos de hermanos) para que ellos también vivan en carne propia otra forma de hacer familia.

@yoinfluyo

www.lucialegorreta.com

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