Miércoles, 17 Enero 2018

Tiempo para Dios

Written by  Ma. Esther de Ariño Published in Sociedad Lunes, 14 Marzo 2016 10:39
Rate this item
(0 votes)

En nuestra vida tenemos muy bien programado nuestro tiempo para alimentarnos, trabajar, ejercitarnos, descansar o divertirnos, pero...¿y cuánto tiempo le dedicamos a Dios? La mayoría de las veces no buscamos tiempo para estar con él, para orar, para mantener una comunicación estrecha.

Los fines de semana, principalmente los domingos, mezquinamente le damos a Dios media hora para ir a misa; y ya no digamos cuando estamos fuera de la ciudad. Sabemos que la misa es el sacrificio incruento en que bajo las especies de pan y vino convertidas en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, ofrece el sacerdote al eterno Padre.

La misa es el acto esencial del culto católico por ser el milagro del misterio Pascual del Hijo de Dios. Como acto de culto a nuestro Creador es la adoración a la Divina Majestad, la acción de gracias por los beneficios recibidos, la reparación de nuestros pecados y de toda la humanidad, la propiciación para alejar la ira divina, para oír su palabra y la petición de la mediación de Cristo por todos nosotros. 

Es poder estar en la Cena del Señor la noche del Jueves Santo. Es poder llegar con nuestro corazón hasta Dios y alimentarnos de Él y pedir que nos acompañe en el camino que estamos recorriendo hasta el final de nuestros días, que tarde o temprano llegará y que no quisiéramos presentarnos ante Él con las manos vacías, mucho menos con el corazón vacío de amor.

Cuando llegue el día de estar en su presencia, pensaremos, aunque quizá demasiado tarde, que desperdiciamos los minutos, las horas y los años en pequeñeces, en minucias que nos absorbieron, que nos quitaron todo nuestro tiempo. Pues pasamos la vida corriendo tras las cosas vanas y perecederas mientras que apenas tuvimos unas migajas de oración para Dios.

Cambiemos radicalmente la forma de vivir nuestra religión. Desechemos la tibieza, el espíritu tacaño y amémos a Dios con generosidad, empezando por cumplir con el primer mandamiento que es: Amar a Dios sobre todas las cosas.

¡Qué se nos note que lo amamos, para que en los ojos de Cristo encontremos un día, el reconocimiento del encuentro con el amigo, al llegar a su presencia!                    

Read 709 times Last modified on Miércoles, 16 Marzo 2016 09:05