Miércoles, 17 Enero 2018

Tomando en serio el reino del mal

Written by  Maleni Grider Published in Iglesia Miércoles, 01 Junio 2016 11:06
Rate this item
(0 votes)

Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad para expulsar todos los malos espíritus y poder para curar enfermedades. Después los envió a anunciar el Reino de Dios y devolver la salud a las personas. Lucas 9:1 y 2

En esta época moderna, donde la ciencia y la psicología han tomado un lugar preponderante en la sociedad, el tema del reino del mal y sus demonios, cuyo líder es Satanás, parece no tener ya ninguna relevancia para la mayoría de las personas, e incluso para las iglesias en general.

Se predica el evangelio de la paz, la doctrina del amor, el plan de salvación, las enseñanzas de la Biblia, pero se ignora o se deja a un lado el tema del mundo espiritual del mal, es decir, de los demonios. En ocasiones por puro temor, en otras por ignorancia de la Escritura, y muy a menudo simplemente porque nadie parece creer ya que este mundo es tan real como Dios y sus ángeles.

No podemos ser incongruentes y pensar que Jesucristo tenía razón acerca del amor y del pecado, pero no acerca de los demonios. Si algo nos reveló con insistencia fue la presencia del mal, Él pudo ver que el mundo está lleno de espíritus, muchos de ellos malignos, siervos de Satanás, y que su propósito es hacer más complicadas las vidas de los creyentes, seguidores de Cristo.

Jesús venció el mal con su muerte en la cruz, lo cual significa que ahora, a través de la llenura del Espíritu Santo en nuestra vida, podemos tener el poder para vencer al mal, tal como Cristo nos mandó a hacerlo. El Hijo de Dios nos dijo que, si creíamos en Él, haríamos las mismas o mayores cosas que Él hizo (Juan 14:12).

La vida de pecado es una vida vulnerable, tierra fértil para que la actividad demoniaca se exaspere y nos provoque problemas, opresiones, desgracias, miseria o incluso enfermedad y muerte. Con las decisiones que hacemos, muy a menudo abrimos puertas al mal, mediante las cuales los espíritus malignos pueden colarse en nuestra vida para molestarnos o atormentarnos.

Las drogas, la pornografía, el consumo excesivo de alcohol, la lujuria, la hechicería, la idolatría, el uso de la Ouija y algunas otras prácticas son ventanas directas al mundo del mal. Muchos de los trastornos mentales, hoy clasificados por la psicología y tratados por la psiquiatría, tienen su raíz en un problema emocional, pero están directamente ligados a un problema de ataduras demoniacas o maldiciones generacionales.

En muchos casos, las personas necesitan sanidad emocional y espiritual, pero en muchos otros requieren también de liberación, es decir, ser exorcizadas para encontrar el descanso de sus almas y la cura de su mente o su cuerpo. La santidad es la forma más efectiva de mantener al diablo y sus huestes lejos de nosotros. Resistir la tentación y el pecado es una manera segura de andar en la luz y derribar las tinieblas. “Someteos, pues, a Dios; resistid al Diablo y él huirá de vosotros.” (Santiago 4:7)

Dios es omnipresente, Satanás no lo es. Dios es todopoderoso, Satanás tiene poder limitado. Los demonios temen al Espíritu Santo y tiemblan ante el Hijo de Dios, e incluso se doblegan cuando escuchan su nombre. La sangre del Cordero es su tortura. Ellos quieren destruir la obra de Dios, especialmente a sus criaturas. Pero Jesucristo murió por dichas criaturas y nos ha dado el poder de vencer ante las acechanzas del enemigo, mediante la fe, la oración, la obediencia a Dios y la santidad.

Ignorar el mal es una acción que promueve nuestra vulnerabilidad ante el mismo, ya que nos convierte en seres pasivos. Estar alertas nos da la oportunidad de esforzarnos por llevar una vida recta ante Dios, y volvernos personas activas que desechan malas prácticas, malos hábitos, así como pecados antiguos que nos exponen a la influencia maligna. Confesémonos frente a Dios y llevemos una vida agradable a Él. El diablo huirá de nosotros.

Read 493 times