Jueves, 18 Enero 2018

Padre Nuestro

Written by  Ma. Esther de Ariño Published in Iglesia Sábado, 18 Junio 2016 13:06
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A ciencia cierta no se sabe dónde y en qué momento Jesús dijo por primera vez la oración más bella y más preciada en la que nos enseñó a llamar a Dios: PADRE.

Cerca del Monte de los Olivos hay una Basílica que guarda en sus cimientos, como una preciosa perla, una misteriosa gruta. Según la tradición, ahí enseñó Jesús a orar a sus discípulos. Tal vez en este lugar por primera vez, sonaron las sagradas palabras del PADRE NUESTRO.

Lo importante no es saber el lugar sino las palabras de Cristo para dirigirnos a nuestro Creador, haciéndonos una revelación asombrosa, inimaginable y de profunda ternura.

Esas palabras son el más preciado tesoro que fue puesto un día en nuestros labios y con ellas, como dice Peguy: "se nos revela el secreto mismo de Dios, el secreto mismo del juicio".

Desde ese instante, la relación entre Dios y el hombre ya no fue la misma. Se nos abrió una puerta directamente al corazón de Dios, una puerta que jamás se cerrará. Como dice el Padre Martí Descalzo: "Aquel día en verdad, giró la historia del mundo. Si los hombres no se dieron cuenta es solo porque la ceguera parece ser la parte más ancha de nuestra naturaleza".

Jesús nos enseña a llamar Padre al Todopoderoso, al Creador de los mundos, al Omnipotente, al Supremo hacedor de todo lo visible e invisible, así sin más, sencillamente "PADRE".

Los santos saltaban de gozo ante la idea de llamar Padre a Dios y nosotros nos hemos acostumbrado tanto a esta forma de rezar, que sale de nuestros labios de la manera más rutinaria e indiferente, sin pensar que ante esta palabra nuestro corazón debería quedar extasiado e inundado de gozo, y como nos dice Schurmann: "esta forma de dirigirse a Dios no es tan evidente como alguien podría suponer. Hacía falta que Jesús nos diera su permiso y nos alentara para invocar a Dios con esta palabra "Padre", tan íntima y familiar".

En el comienzo del PADRE NUESTRO, Jesús emplea el vocablo Abba. Abba es el nombre que el niño pequeño dirige a su padre. Jesús, usaba siempre esta palabra y ésa es la que coloca al comienzo de la oración y con ella nos introduce en una familiaridad con Dios que jamás nadie pudo imaginar.

Por eso desde hoy, al comenzar esta bellísima oración del Padre Nuestro, pongamos el corazón lleno de amor y confianza en nuestros labios para llamar a Dios "PADRE O PAPÁ".

FELICIDADES a todos los hombres que tienen la dicha de ser padres y un recuerdo lleno de gratitud y amor para los que ya no están con nosotros en este día.

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