Jueves, 18 Enero 2018

El sacramento de la Confirmación, prolongación del Bautismo

Written by  Ma. Esther de Ariño Published in Iglesia Martes, 21 Junio 2016 16:31
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La Confirmación es uno de los siete sacramentos de la Iglesia católica por el cual el que ha recibido la fe del Bautismo, confirma y corrobora en ella. Es un rito complementario del Bautismo. En la Iglesia católica este sacramento es administrado - dada su importancia y transcendencia - por el obispo.

Este sacramento imprime carácter, proporcionando al que se confirma una gracia especial para la práctica de su fe.

A parte de la Iglesia católica, existen otras religiones que también celebran esta confirmación como la Iglesia Anglicana, la Luterana y la Judía, todas con diferentes rituales.

Se entiende que aquel que fue bautizado en el comienzo de su vida, donde dieron su consentimiento padres y padrinos para interiorizarlo por la puerta grande de la Iglesia, es bendecido por una serie de gracias que lo confiere como cristiano e hijo de Dios y que al tener uso de razón y en plena libertad de sus facultades y voluntad propia, acuda a confirmarse en su fe, en este caso en la fe de su religión católica.

Es algo realmente hermoso. Primero los padres bautizan al hijo o hija porque están conscientes de todas las gracias espirituales que con el Bautizo alcanzará y tienen prisa porque ese nuevo ser sea portador de la gracia y del Espíritu de Dios, del Espíritu Santo con todos sus dones.

Es por ello que los jóvenes que se van a confirmar tienen una preparación sobre las verdades de la fe y estarán informados de las cuatro cosas principales que un buen cristiano ha de saber: lo que ha de creer, lo que ha de orar, lo que ha de obrar y lo que ha de recibir. Sabrá lo que ha de creer y lo que ha de orar, sabiendo el Credo y demás oraciones de la Iglesia. Sabrá lo que ha de obrar sabiendo los mandamientos de la Ley de Dios, de la Iglesia y las obras de misericordia y sabrá lo que ha de recibir conociendodo los sacramentos de la Iglesia y poniendo todo esto en práctica y como soldado valiente que lucha por el Reino de Cristo, será portador de su fe.

La Confirmación imprime en el alma una señal indeleble que es como un sello con el que Jesucristo marca al cristiano en el espíritu, revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su seguidor y testigo.

Es pues, para los católicos un legítimo orgullo, primero estar bautizados y luego, con plena voluntad, deseo y libertad, recibir el sacramento de la Confirmación.

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