Domingo, 17 Diciembre 2017

JMJ 2016: una invitación a vivir la fe de forma auténtica

Written by  Fernando de Navascués Published in Testimonios Miércoles, 10 Agosto 2016 12:19
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Tengo tres hijos que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Leo en sus ojos que han vivido una experiencia única. Como “vasijas” que son, cada uno ha recibido la misma Palabra de una forma diferente y en cada uno el mensaje se ha acomodado a su forma, a su manera de ver de la vida, a sus propias experiencias, a sus expectativas y por supuesto, a su vocación.

Yo también tuve la oportunidad en su día de acudir a dos jornadas mundiales de la juventud, en Roma y en Chestokova, con san Juan Pablo II. Y entiendo la experiencia que han vivido ellos. Pero de toda esta JMJ me quedo con tres cosas.

Un mensaje actual y universal

La primera: el mensaje del Papa no es únicamente para jóvenes. Se trata de una constante invitación a vivir la fe en el mundo actual de una forma auténtica y con un lenguaje que todos somos capaces de entender. No es cuestión de ser o sentirse joven, sino de no clasificar a la gente por su celular o por la ropa que usa y de no estar todo el día sentado en el sillón mientras hay tantas cosas que hacer, por señalar dos detalles que la prensa ha destacado de sus palabras. No es una cuestión únicamente de los jóvenes, es universal.

La segunda es la experiencia de la misericordia. El Papa Francisco se ha empeñado este año en hacernos ver lo que es obvio, y que ¡por obvio! no lo vivimos: “Un corazón misericordioso sabe ser refugio para los que nunca tuvieron casa o la han perdido, sabe construir un ambiente de hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión. Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al migrante. Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, decir mañana, es decir compromiso, es decir confianza, apertura, hospitalidad, compasión, es decir sueños”.

Y la tercera, y colofón de las anteriores, es la invitación que les hizo en la Misa conclusiva: “La Jornada Mundial de la Juventud, podríamos decir, comienza hoy y continúa mañana, en casa, porque es allí donde Jesús quiere encontrarnos a partir de ahora. El Señor no quiere quedarse solamente en esta hermosa ciudad o en los recuerdos entrañables, sino que quiere venir a tu casa, vivir tu vida cotidiana: el estudio y los primeros años de trabajo, las amistades y los afectos, los proyectos y los sueños”. Creo que es fundamental para todos, pero más aún para los jóvenes hacerles entender en un mundo tan lleno de ruidos y distorsiones, que la fe se vive con naturalidad en el día a día, y se lleva siempre puesta, no es algo que se saca del armario cuando toca.

Más aún dice el Papa: “Cómo le gusta (a Jesús) que todo esto se lo llevemos en la oración. Él espera que, entre tantos contactos y chats de cada día, el primer puesto lo ocupe el hilo de oro de la oración. Cuánto desea que su Palabra hable a cada una de tus jornadas, que su Evangelio sea tuyo, y se convierta en tu ‘navegador’ en el camino de la vida”.

La universalidad del mensaje del Papa, su enfoque en la Misericordia y la invitación a vivirlo desde ya y siempre, son las claves que el Papa lanza a cualquier católico. No en vano, también afirmó una cosa que debería estar grabado en el corazón, en las agendas, en la entrada de las casas…de cualquier católico que se precie: “Nuestra credibilidad como cristianos depende del modo en que acogemos a los marginados que están heridos en el cuerpo y al pecador herido en el alma. No en las ideas”.

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