Domingo, 17 Diciembre 2017

Padres, siempre alertas...

Written by  Ma. Esther de Ariño Published in Educación Lunes, 22 Agosto 2016 11:27
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Parece un tema trillado y puede que lo sea, pero por muy trillado que esté, el daño y el mal se sigue dando en todas las pantallas de televisión hogareña y no nos podemos dar por vencidos.

Cada vez vemos con más frecuencia que lo que aparece en las pantallas es como un veneno dosificado, que mata poco a poco, que destruye sin hacer ruido y que los padres tenemos la seria y gran responsabilidad de vigilar y de saber lo que aceptamos o desechamos para el bien o mal de nuestros hijos.

Hemos de estar alertas porque la intención retorcida que ofrece el mundo en películas y caricaturas en la televisión al público infantil, provocan la insensibilidad de los pequeños a la crueldad, la violencia y la maldad, que luego pueden pasar a la vida real.

Psicólogos y sociólogos subrayan que el problema es mucho más importante de lo que se cree y que la violencia y otros comportamientos negativos mostrados por las películas y la televisión puede ser una de las causas directas de la agresividad creciente de los menores en el mundo entero.

En las manos y en las conciencias de nosotros los padres, está la forja de las frágiles almas de nuestros hijos, aún pequeños, evitando tanta suciedad y maldad que se le brinda abiertamente en todos los medios de comunicación donde entran también revistas, anuncios y muchas cosas más.

Guiar esas almas y conciencias, que apenas se están asomando a la vida, es algo muy delicado y al mismo tiempo serio y profundo.

Los padres, hemos de tener también extremo cuidado en nuestras conversaciones, pues los niños, aunque parezca que no, siempre están alerta y escuchando lo que decimos los mayors. Nunca hablemos mal de nadie, pero mucho menos en su presencia, nunca hablemos de venganza, de odios, de crueldades y tampoco nos burlemos de alguna persona delante de ellos. Si entre nosotros hay alguna divergencia de opiniones y más si es sobre nuestro propio hijo o hija, respecto a deberes o compromisos, siempre será en la intimidad y nunca delante de ellos.

Examinémonos pues y veamos si nuestra manera es un tanto despreocupada en esos puntos y analicemos cuáles tenemos que cambiar. Qué difícil la educación si a los hijos los corregimos de una cosa y otra y luego les dejamos ver todo lo que se les antoja, o si nos oyen platicar, mintiendo, murmurando o actuando con modales agresivos y diciendo malas palabras. Para ellos, esto ha de ser un contrasentido, sumergiéndolos en un mundo de falsos conceptos y desorientación justo cuando están empezando a forjarse los cimientos buenos de sus modales, valores, de su conducta y moral.

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