Domingo, 17 Diciembre 2017

La oración efectiva

Written by  Maleni Grider Published in Sociedad Martes, 18 Octubre 2016 09:45
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En general, los creyentes hablamos mucho del poder de la oración, es decir, de cómo el orar por algo puede cambiar radicalmente las cosas. La fuerza que se produce cuando nos conectamos individualmente a Dios, o cuando oramos en pareja, o cuando oramos en la iglesia o con un grupo de amigos, es algo que comprobamos vez tras vez. Sin embargo, no se trata de una “energía colectiva” o de una “magia” que se produce entre las multitudes o en la mente humana. La oración efectiva es el intercambio justo entre las necesidades o deseos de los hombres y la voluntad perfecta de su Creador.

La Biblia nos enseña todo acerca de la oración. Jesús oraba todo el tiempo y enseñó a sus discípulos a orar. Orar es establecer comunicación con Dios, hablar con él. Pero también es un intercambio. Nosotros exponemos nuestras necesidades, urgencias, dolores, peticiones, emociones, y Él nos contesta de acuerdo a lo que considera mejor para nosotros, y de acuerdo a su misericordia infinita. Esta verdad debe proporcionarnos gran entusiasmo, pues Dios es un ser justo, pero también es un Dios cuya bondad es inconmensurable, por lo que podemos esperar de Él mucho más de lo que imaginamos.

Además, si sabemos y creemos que todas sus respuestas serán lo mejor para nuestra vida, no tenemos por qué angustiarnos de que las cosas no vayan como lo esperamos o lo deseamos. Al final de todo podremos ver el propósito de Dios en todo lo que nos ocurre. Sólo es cuestión de que intentemos escuchar la voz del Espíritu revelándonos la dirección de nuestra vida y de las circunstancias, a fin de que podamos comprender la voluntad de Dios. Esto requiere un esfuerzo de santidad y consagración diaria.

La oración efectiva incluye algunos elementos indispensables:

Reverencia. Acercarnos al trono de gracia con actitud respetuosa, humilde y sincera, a fin de que Dios nos escuche con agrado. Cuando Abel vino a entregar su ofrenda a Dios, éste la aceptó con agrado; pero cuando Caín intentó hacer lo mismo, Dios no recibió su ofrenda. La Biblia no nos explica por qué, pero luego vemos la envidia asesina de Caín y comprendemos que algo iba mal con la actitud de su corazón.

Sabiduría. El apóstol Santiago nos dice que nosotros pedimos, pero no recibimos porque pedimos sólo para satisfacer nuestros deseos egoístas, es decir, pedimos lo incorrecto. Es el mismo Espíritu Santo el que puede guiarnos en oración para pedir de la manera correcta lo que es correcto.

Perdón. Jesús nos dijo claramente que, si traemos una ofrenda a Dios, pero no hemos perdonado a alguien, vayamos a reconciliarnos antes de acercarnos a Él. También nos aseguró que si no perdonamos no podemos ser perdonados tampoco por el Padre.

Consistencia. A veces tenemos que pedir durante un tiempo considerable para recibir una respuesta o un favor de Dios, de modo que hay que ser constantes en la oración y no desmayar cuando atravesamos por algo difícil.

Paciencia. Al tener que esperar es preciso demostrar paciencia y no desesperación; esto no es fácil porque hay urgencias dolorosas que a veces nos aquejan. Pero Dios está en control de todo, también del tiempo, y enviará la contestación cuando Él así lo quiera.

Fe. El más importante elemento de la oración es éste, ya que “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6). Cristo dijo a sus discípulos: “Todo lo que pidan en oración, con tal de que crean lo recibirán” (Mateo 21:22). Sin fe, ¿cómo podríamos esperar recibir? “La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver.” (Hebreos 11:1)

Fuente: http://www.somosrc.mx/k2-demo-1/item/613-la-oracion-efectiva.html

 

 

 

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