Miércoles, 17 Enero 2018

Economía de la castidad

Written by  Ana Elena Barroso Published in Sociedad Martes, 06 Mayo 2014 19:00
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La castidad como virtud ha sido degradada y vituperada en las últimas décadas, al grado de ser causa de vergüenza sobre todo entre los jóvenes. Pero los efectos que se sufren por su ausencia son tantos y los beneficios que brinda tan urgentes, que valdría la pena repensar si nos podemos dar el lujo de desecharla de la cultura moderna.

La consecuencia más inmediata de la ridiculización de la castidad es la trivialización del sexo. Los jóvenes comienzan su vida sexual activa cada vez a edades más tempranas, más casual y con más parejas. Esto los lleva a una mayor exposición de riesgos como: embarazos indeseados, madres solteras, familias monoparentales, ETS (enfermedades de transmisión sexual) y enfermedades emocionales, entre otras.

Actualmente el porcentaje de embarazos adolescentes va en aumento, en una época donde la información y los métodos de anticoncepción están al alcance de todos. “En el 2005 la tasa era de 30 embarazos por cada mil mujeres, mientras que en el 2011 pasó a 37 embarazos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012.” (1)

Para la mujer, el embarazo adolescente es un problema grave pues le implica un peligro de salud e inclusive atenta contra su propia vida propia y la del bebé. Pero los efectos no acaban ahí. La mayoría de las veces, la mujer se enfrentará al abandono por parte de la pareja: “en nuestro país hay 30 millones de mujeres que son madres. El 18% de ellas vive sin el apoyo de una pareja. La situación se recrudece cuando las mujeres tienen un bajo nivel educativo y no pueden acceder a empleos bien remunerados; también con aquellas que siempre se han dedicado al hogar y quedan en total vulnerabilidad al separarse de sus parejas”. (2). Sobre este punto, el INEGI refiere que el 14% de las madres solteras no posee ningún ingreso monetario.

Para la mujer implica un cambio radical en su vida que la lleva muchas veces a dejar los estudios y a encontrar un ingreso para afrontar todos los costos de criar a un hijo.

Por otro lado, las ETS infectan cada día a más mujeres y hombres jóvenes que, muchas veces, cargan con los síntomas por el resto de sus vidas.

El desgaste emocional que los adolescentes y jóvenes experimentan con la continua exposición y entrega de su intimidad es importante. Esta exposición puede arriesgarlos a sufrir exhibición pública de su persona y cuerpo, o la utilización de su intimidad para manipularlos en las redes sociales u otros medios.

Todas estas consecuencias implican un costo económico a los países, pero más importante cobran un costo personal, emocional y social a los jóvenes, sus familias, sus comunidades y principalmente a las mujeres, como ya pudimos constatar.

En la economía de la promiscuidad, gran parte es restar y perder. La castidad va más allá del sentido sexual al que se le ha confinado con la forma de grillete religioso impuesto por sociedades puritanas.

En realidad, la castidad toca áreas del ser humano tan sensibles y frágiles que necesitan un espacio reservado y propio para desarrollarse: cuerpo, emotividad, afectividad, autoestima, espíritu. Un lugar donde éstas se puedan generar fuera de la mirada y escrutinio de los que rodean a la persona.

Los beneficios de la castidad se alcanzan a ver principalmente en el sentido sexual evitando la contracción de ETS y permitiendo una vida libre de afecciones crónicas que pueden llegar a ser mortales. Favoreciendo principalmente a la mujer a través de la prevención de embarazos no deseados y evitando riesgos de salud, abandono y vulnerabilidad económica y social.

En el área afectiva y de desarrollo de personalidad protege del desgaste emocional y de posibles manipulaciones por parte de terceros, entre otros.

Por todo lo antes dicho, se puede ver que la castidad protege de una manera efectiva a jóvenes y adolescentes y los deja tomar decisiones de vida más acertadas y maduras.

En la economía de la castidad….todo es sumar y ganar.

Ante los problemas que envuelven a los jóvenes de hoy y que marcan su personalidad de por vida deben ofrecerse opciones reales de protección, especialmente a las mujeres jóvenes; y la castidad es una que no solo protege a cada joven, sino que apoya la economía personal y comunitaria.

(1) http://eleconomista.com.mx/sociedad/2013/03/08/embarazos-adolescencia-alza

(2)http://vidayestilo.terra.com.mx/mujeres-de-hierro/mas-de-5-millones-de-mexicanas-son-madres-solteras,cfa148cec70f5310VgnVCM3000009af154d0RCRD.html

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