Domingo, 17 Diciembre 2017

Benedicto XVI: El gran líder de nuestro tiempo

Written by  Laila Aboumrad Published in Iglesia Lunes, 26 Noviembre 2012 05:56
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Si hace 10 años me hubieran dicho que viviría en un mundo donde el aborto es legal, los homosexuales se casan y adoptan hijos, donde encuban embriones y se los implantan a las mujeres; además de vivir con un fuerte materialismo, bullying, estrés y agresión, yo no lo hubiera creído. Y si a esto le sumamos que un Papa renuncie... ya es mucho; como dicen los gringos: “it´s too much to take”.

Cuando oí que el Papa renunció, mis primeros pensamientos fueron ¡se rindió!, de plano estamos tan mal que dijo yo no puedo. Pero cuando escuché sus razones: “En el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones... para gobernar la barca de Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu”, tiene toda la razón; si para nosotros que nada más tenemos la responsabilidad de dos, tres o cuatro hijos hay que estar muy vivos porque cada día nos llegan nuevas corrientes, visiones e ideologías diferentes, me imagino que el Papa, a sus 85, el esfuerzo mental, físico y psicológico que esto conlleva es imposible.

La verdad analizándolo fríamente es un Santo al reconocer sus limitaciones, su capacidad propia de la edad. Pensar que se va a un monasterio de clausura me mueve en lo más hondo. El Padre Francisco Ugarte, escribió lo siguiente: “Ciertamente el acontecimiento se puede juzgar desde diversas perspectivas. Pero también parece claro que el enfoque positivo suele iluminar más la realidad y ser más constructivo. En este caso, hay motivos para adoptarlo.” (1)

La Plaza de San Pedro estaba ese domingo abarrotada en el primer Angelus dominical de Benedicto XVI tras su anuncio... Una pancarta expresaba en italiano el sentir de toda la plaza: "Ti abbiamo amato tantissimo. Grazie" [Te hemos querido muchísimo. Gracias].

En verdad no pensé tenerle tanto cariño a este Papa como el que le tuve a Juan Pablo II, cada vez que escucho una frase suya, no sólo me llena de esperanza, sino que me hace entender realidades muy elevadas, rebajándolas a mi nivel con una sencillez fuera de serie. "No tengamos miedo de afrontar el combate contra el espíritu del mal", concluyó, instando a hacerlo de la mano de María y de Cristo... “El ayuno que caracteriza el tiempo cuaresmal como instrumento para fortalecernos contra las tentaciones”.

Con esto me animo a seguir diciendo que estoy a favor o en contra de todo lo que sé que naturalmente está bien o mal, me animo a agarrarme fuerte de Dios para luchar contra todo lo que le ha enseñado al mundo y a mis hijos, de qué es lo que se debe hacer y yo hacerles ver a ellos lo que verdaderamente vale la pena: "Jesús es la mano que Dios ha tendido al hombre para rescatarle del pecado".

Dios no nos deja solos, ni nos deja de dar el ciento uno por ciento, hagamos la tan importante tarea que nos deja Benedicto XVI: "Os suplico que roguéis por el próximo Papa". A lo que yo le añado mi personal tarea de dejar de preocuparme por cómo esté el mundo y empezar a preocuparme por lo que yo le dejo al mundo.

Por Laila Aboumrad

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