Miércoles, 17 Enero 2018

Amor por el conocimiento

Written by  Maleni Ramírez Published in Educación Martes, 18 Agosto 2015 13:01
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En 2013, la editorial Alfaguara publicó una entrevista con el escritor y editor español Jaime Salinas (fallecido en 2011), hijo del poeta Pedro Salinas, quien comentó: “[Ser editor] es un oficio para el que no se necesita hacer una carrera, ni estudiar nada en ningún sitio, ni tener especiales conocimientos de nada, aunque ahora, como para todo, se han creado másteres para hacerse editor. En realidad, la simple atracción hacia un libro, el hecho de haber estado cerca de los libros toda la vida, es posible que sobre y baste”.

No sólo estoy de acuerdo con él, sino que estoy convencida de que el acceso al conocimiento hoy en día no tiene límites. Basta con que una persona desee aprender para que pueda lograrlo. El mundo del saber es un espacio abierto. No se requiere forzosamente asistir a una escuela para aprender. Los libros están por todas partes, impresos y electrónicos, al alcance de nosotros.

En las instituciones educativas, el aprendizaje no depende tanto de la infraestructura o los profesores (aunque esto ayuda mucho) como de los estudiantes. Un alumno que quiere aprender y destacar, tiene en sus manos la posibilidad de hacerlo, y no es una limitante definitiva que otras cosas fallen o sean insuficientes. Cuando una persona quiere aprender y superarse, es sólo ella misma quien puede imponerse límites.

Ser autodidacta es una realidad de muchos intelectuales, poetas, novelistas, editores, escritores, en fin, quienes no tuvieron una formación escolarizada y, sin embargo, saben mucho más que el común de nosotros.

Muy a menudo, las personas se sienten frustradas o inseguras porque no pudieron ir a la universidad ni terminar una carrera, y mucho menos un posgrado. Pero, con posgrado o sin posgrado, todas estas personas podrían estar leyendo y aprendiendo todos los días, si se lo propusieran.

La educación escolarizada es importante, también los títulos académicos. Y quienes tienen el privilegio de haberlos alcanzado son afortunados. Pero también aquellos que han decidido por sí mismos ir tras el conocimiento, con los pocos o muchos recursos con que cuentan, son dignos de admiración, respeto y de un lugar importante en el sistema social en el que vivimos.

De la misma forma que la calidad de un libro no corresponde siempre al número de ejemplares vendidos, el saber de una persona no tiene que ver forzosamente con el número de títulos que posea. Los libros son una fuente inmediata de conocimiento y están al alcance de la mano, en muchos lugares. Con ayuda de internet, hoy en día es posible acceder a bibliotecas virtuales y otros sitios repletos de información y generosas fuentes académicas.

Un buen estudiante es simplemente aquel que quiere aprender y pone manos a la obra. Tener una vida cercana a los libros siempre tiene resultados exitosos.

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