Domingo, 21 Enero 2018

Cuando el amor no es suficiente…

Written by  Maleni Ramírez Published in Familia Jueves, 03 Diciembre 2015 10:17
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Es una idea casi generalizada que el amor lo puede todo. La misma Sagrada Escritura nos asegura, en 1 Corintios 13, que “el amor todo lo puede”. Cuando somos jóvenes y nos enamoramos, creemos que el amor será suficiente para vivir junto a la persona que amamos y ser felices. Luego la vida se encarga de enseñarnos que, además del amor, se requieren otras cosas para estar bien y desarrollar una buena relación, aunque el amor siga siendo la base de todo.

En toda relación siempre buscamos amar y ser amados, y esperamos la felicidad también. Es verdad, con amor todo se puede lograr; sin amor es mucho más difícil. Sin embargo, existen otros elementos que son necesarios o indispensables para que el amor se mantenga vivo y la comunicación funcione a nuestro favor. Dichos elementos son: el respeto, la comprensión mutua, la entrega sacrificial del uno al otro, la transparencia, la confianza incondicional, etcétera.

Si uno o varios de estos elementos fallan, el amor puede mermar y, en un momento dado, no ser suficiente. Si la violencia se instala en la dinámica de la relación, o si, por ejemplo, las finanzas no son sanas, o si se pierde la confianza a prueba de todo, es posible que el resentimiento comience a gestarse y más tarde tome incluso el lugar que el amor ocupaba, por más grande que éste haya sido.

Pueden existir muchas circunstancias que ahoguen al amor, y es muy importante que ambas partes estén alertas para no dejar que éstas se impongan sobre su objetivo primordial de amarse mutuamente y permanecer unidos. Puede ser que algunas situaciones sean insalvables, y que el amor se vea afectado por ellas, pero aun así el amor puede ser rescatado con el suficiente empeño y dedicación. Supongamos que uno de los dos enferma y no puede trabajar por una larga temporada, o que un familiar debe venir a vivir con la pareja porque no tiene a nadie más en el mundo y es de edad avanzada, o que por un mal movimiento en el banco la pareja pierde parte de su patrimonio, todas esas circunstancias son difíciles de afrontar, pero son posibles de superar si ambos mantienen el enfoque en su relación y no en el problema en sí.

Lo que quizá sea definitivo es que cuando se tienen valores diferentes, metas personales distanciadas, circunstancias familiares que han marcado nuestra personalidad de manera patológica, es muy probable que el amor en sí no sea suficiente para sacar a flote la relación. Sin embargo, incluso en ese caso existe la posibilidad de requerir ayuda profesional, consejería espiritual, o simplemente estar dispuestos a renunciar a todo aquello que nos destruye a nosotros mismos y a nuestra pareja, a fin de priorizar lo que es más importante en nuestra vida.

Si nuestras metas personales y deseos egoístas se imponen, no habrá amor que aguante. La relación amorosa requiere reciprocidad, afinidad, compromiso, acuerdos, consistencia, permanencia, esfuerzo, entrega, renuncia y sacrificio. Bajo estos elementos, el amor puede no sólo mantenerse sino florecer. Un amor que madura puede aportarnos mucha satisfacción y felicidad; un amor que no es suficiente puede traernos frustración y angustia.

Cuando el amor no es suficiente es simplemente porque ambos, o uno de los dos, no están focalizando su tiempo, dedicación, interés en su relación sino en algún otro objetivo personal que no sirve a ambos sino sólo a un deseo egoísta. El camino del amor es compartido, se anda de manera coordinada, como en una danza armónica y acompasada. No hay lugar para pisoteos. La reciprocidad se expresa de manera natural cuando entregamos al otro nuestra existencia y creamos un solo proyecto de vida, por el cual habremos de esforzarnos sin descanso, cada día.

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