Miércoles, 17 Enero 2018

Cargarse las pilas para el año nuevo

Written by  Fernando de Navascués Published in Actualidad Lunes, 28 Diciembre 2015 15:10
Rate this item
(1 Vote)

Nos encontramos en esas fechas claves que nos convocan a revisar lo hecho durante el año y de paso a cargar la agenda con infinidad de nuevos propósitos que durarán lo mismo que un dulce en la puerta de una escuela, o sea, nada. No importa. Así somos los seres humanos, siempre rodeados de nuestra realidad tan mediocre y frustrante. Somos polvo, somos frágiles, somos hombres. No importa. Y sí, digo “no importa”, porque lo que importa es lo que Dios es capaz de hacer por mí y a partir de mí. Final de año, principio de año. ¡Cuántos afanes pasan por nuestra mente! ¡Cuántos objetivos incumplidos! Pero, ¿cuántos querría Dios que saliesen adelante?

Me viene a la cabeza aquella cita de san Ignacio de Loyola: “Haz las cosas como si todo dependiera de ti y confía en el resultado como si todo dependiera de Dios”. Bien, eso sí que es ver las cosas con sensatez. Qué diferentes son los criterios humanos de los criterios divinos. Los hombres preocupados de hacer y hacer, de ganar y ganar. Y sin embargo nada se movería en la Iglesia si no fuera por los ratos de silencio, de soledad, de ocultamiento de tantas monjas y monjes de clausura. Explicaba san Juan Pablo II, que si un día hubiera que movilizar a toda la Iglesia para alguna acción concreta que requiriese el esfuerzo activo de todos los católicos, nunca se tocaría a los monjes y monjas contemplativos: ellos son el motor de la Iglesia y su lugar es la oración.

A mí me llena de esperanza las personas que son soñadoras y contagian ilusión. Aquí y ahora, en estas fechas, me carga las pilas el Papa Francisco. Me llena de ilusión que sueñe con una Iglesia abierta y en salida. Que nos espolee a vivir la misericordia. Que nos diga que Dios se siente ofendido cuando lo único que recordamos de Él es la justicia y nos olvidamos, en cambio, de su misericordia. La Justicia de Dios se contempla en su Misericordia, porque bien sabe Dios que somos frágiles y de polvo, y que nos proponemos mil cosas, y de las mil no hacemos ninguna. Por eso la mejor forma de justicia en Dios es ser misericordioso.

Sí, a mí el Papa Francisco me carga las pilas porque no lo ha dicho en un discurso a los grandes doctores de la Iglesia y a los cardenales y obispos, sino porque ha convocado a un Año Jubilar de la Misericordia de Dios en la que estamos todos invitados a envolvernos de ella, a disfrutar de su amor y su perdón, y de salir a la calle a practicar las obras de misericordia que tanto necesita nuestro mundo, nuestro país, nuestra ciudad, nuestra familia…

Sí, quiero. Y quiero con la misma ilusión, anhelo y ganas que un novio se lo dice a su novia el día de su boda. Querido Papa Francisco: este año sí quiero ir a visitar enfermos, y cuando vea un hambriento y un sediento, darles lo que necesitan; y sí quiero tener el valor de explicar al que no sabe cómo se hacen las cosas –sobre todo de buenas formas-; y sí quiero perdonar al que me ofende –aunque piense que no se lo merece-; y sí quiero dedicarle un tiempo sin esquivar al que sé que está triste, o depresivo, o en tantas personas en las que se esconde Cristo esperando que le lleve una gota de consuelo. Sí quiero.

Read 711 times Last modified on Lunes, 28 Diciembre 2015 17:01