Jueves, 18 Enero 2018

La Familia

Written by  Cuca Ruíz Published in Familia Miércoles, 06 Enero 2016 16:12
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Veo a mi familia y pienso en todo lo que puede llegar a ser si dejo que entre el amor de Dios en ella y si nos ponemos en sus manos.

En la familia podemos ser quienes somos, no tenemos que demostrarle a nadie cuánto valemos. En familia nos sentimos en casa, tenemos un hogar, descansamos.

Nos damos cuenta de tantas familias rotas que conocemos, familias desunidas, familias en las que no reina la paz. El hombre va perdiendo la capacidad de crear vínculos sólidos y profundos. Vínculos auténticos, verdaderos, hay una capacidad de amar perturbada, una incapacidad para amar de forma madura. En casa aprendemos a amar y a dejarnos amar. Es tan importante tener un corazón sano y capaz de crear vínculos sanos.

La familia es el lugar donde se forman hombres conscientes de sus límites, responsables de sus vidas, capaces de darse por entero, de amar hasta el extremo, hombres que se conocen y se aceptan como son.

Jesús tuvo familia y vivió en Nazaret en familia durante treinta años, allí comienza a descubrir su pertenencia profunda a Dios. Comienza a desvelarse lo más hondo de su alma, su nombre, su misión. Siempre es en familia donde sabemos quiénes somos, todos lo hemos vivido, es un momento importante. El hijo comienza a afirmarse como alguien distinto, con sueños propios, con historia propia.

El Evangelio nos cuenta uno de estos momentos en los que Jesús se introduce en la intimidad de su alma, descubre un nuevo camino y no vuelve a Nazaret con sus padres, nos habla de un paso en el proceso de maduración en la vida de Jesús. Se pregunta quién es Él, para qué está en este mundo. Las raíces de Jesús están en su hogar, pero ese día en Jerusalén comienza a descubrir su identidad, su hondura, su misión. Comienzan los tres a hacer un proceso, José y María se cuestionan sobre aquello que está desvelándose en Jesús, tendrán que apoyarle, comprenderle, y sobre todo, respetarle y acompañar sus pasos. ¡Qué importante es aprender a ver lo original de cada hijo! Cuidar y servir lo original y no querer que repitan moldes. Es más fácil educar para que todos los hijos sean iguales y así se cubran mis expectativas, pero la tarea más generosa de los padres es ayudar y respetar a que cada uno sea quien tiene que ser, aunque sea distinto a mí, aunque no lo comprenda del todo.

Es importante poder vivir juntos este desafío como padres. Apoyarnos en ese proceso de comprender, de respetar, de estar en segundo plano y proteger cuando haga falta. La familia es el lugar donde uno puede ser quien es, el lugar en el que uno es querido por ser quien es. El amor en la familia es incondicional, como el de Dios. Nuestra casa debe ser la puerta de la misericordia para nuestros hijos, la puerta que siempre pueden cruzar, sea cual sea su proceso. La puerta que les lleve a recibir nuestro abrazo y confianza. Que sepan que confiamos en ellos, que los admiramos y que han superado nuestros sueños. Cada hijo supera siempre la idea que tenemos de él, siempre es mucho mejor de lo que esperamos.

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