Jueves, 18 Enero 2018

Planeación estratégica personal

Written by  Vicky Mijares Published in Educación Martes, 12 Enero 2016 10:14
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El inicio de año nos invita a plantearnos nuevos propósitos, pues es como “estrenar” el calendario de la vida. Podemos comenzar de nuevo, es emocionante planear y proponernos nuevos retos: “Este año comeré saludable, haré ejercicio, bajaré de peso, ahorraré para hacer un viaje, cambiaré de auto, haré una maestría, visitaré más a los abuelos, etc.”

La publicidad y los medios de comunicación nos presentan una serie de productos, modos y formas para poder hacer realidad nuestros sueños con el menor esfuerzo, por su parte la radio, televisión, revistas y periódicos, nos ofrecen rituales mágicos.

Este “coctel de rituales y fórmulas”, ideologías, filosofías, pseudo-ciencias, terapias, ideas heréticas, antiguas y contemporáneas (yoga, budismo, hinduismo, fen shui, reiki, constelaciones familiares, tarot, horóscopos, superticiones, etc.) nos llegan a confundir al presentarnos un “bienestar alcanzable sin gran esfuerzo” y nos apartan de nuestra fe y del verdadero trabajo personal, aquel que realmente provoca un desarrollo de las capacidades y habilidades de la persona.

Es importante hacernos conscientes de quienes somos, de nuestra realidad personal, de nuestras capacidades y habilidades objetivas y reales, si bien se vale soñar y proponerse grandes ideales, es importante conocer nuestra realidad, con qué contamos aquí y ahora para poder planear y organizar estratégicamente, en una palabra qué necesitamos hacer para que las cosas sucedan.

No se trata de hacer una lista de diez o quince puntos, de cosas que desearíamos alcanzar (realizar un viaje al Caribe, hacer ejercicio, bajar de peso, etc.), pues lo más probable es que al poco tiempo nos sintamos frustrados o cansados por la inconstancia o por los imprevistos que puedan presentarse en el camino, entonces, surgirán los conflictos y la tristeza nos llevará a periodos depresivos, que lo más probable es que nos hagan posponer e incluso abandonar nuestros planes, aumentando con ello el malestar emocional.

La planeación estratégica debe ser para nosotros de vital importancia, ya que los propósitos y objetivos a alcanzar tienen que ver con nuestra propia vida, estamos hablando de nuestros sueños, ideas y metas, estamos tratando con nuestro propio destino; mismo que se traducirá en crecimiento y desarrollo económico, humano y espiritual.

Por ello es importante que en el proyecto de vida o planteamiento estratégico personal, lo hagamos por medio de la introspección y autoconocimiento, “del horizonte de la autoconciencia personal: -el hombre cuanto más conoce la realidad y el mundo, más se conoce a sí mismo en su unicidad- y le resulta más urgente el interrogante sobre el sentido de las cosas y sobre su propia existencia” 1

Se hace indispensable realizar un autoanálisis FODA (fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades de nuestra persona) para trazar el camino y las acciones concretas que nos harán alcanzar nuestras metas.

La planeación estratégica de nuestra propia vida, requiere un gran trabajo humano de autoanálisis, pero también requiere un trabajo espiritual, pues no podemos lanzarnos a conquistarnos a nosotros mismos con nuestras propias fuerzas, necesitamos de alguien más fuerte que nosotros, de una persona que nos conozca y sepa a ciencia cierta qué es lo que pretendemos y que sabe de sobra lo que realmente nos conviene…esa persona es Dios, nuestro creador.

Así que para lanzarnos a realizar y alcanzar nuestros propósitos, requerimos también de tiempo para realizar una profunda oración y meditación, de tal manera que logremos escuchar a Dios cuando nos diga el momento en que debemos ajustar la dirección, cuando perdamos el camino, cuando perdamos de vista el objetivo y que nos aliente y nos de fuerzas cuando nos sintamos cansados y abatidos, o cuando crea que no vale la pena seguir, porque parece que la meta está aún muy lejos.

“El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos él me hace reposar. A las aguas de descanso me conduce y reconforta mi alma. Por el camino del bueno me dirige, por amor de su nombre. Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo con tu vara y tu bastón y al verlas voy sin miedo”. Salmo 23

1       Carta Encíclica Fides et Ratio, Juan Pablo II, 1.

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